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En Roma, la ciudad eterna, donde rebosan los antiguos monumentos, plazas y museos en cada uno de sus barrios, el clima es generoso, del tipo mediterráneo. Por esto,  incluso durante los meses más fríos  se puede visitar la ciudad y disfrutarla a plenitud.

Roma en Verano

Durante el verano, la ciudad puede estar bastante caliente, a veces más de lo que representa un límite confortable para quienes no están acostumbrados. Lo cual puede no ser muy placentero si te encuentras recorriendo sus calles a pie bajo pleno sol. Durante esta estación, asegúrate de llevar ropa ligera, zapatos cómodos y frescos y protección contra el sol.

No faltarán terrazas para sentarte a comer al aire libre y refrescarte con una birra italiana.

En verano llueve muy poco, aunque es un poco húmedo. La temperatura media se ubica  entre los 25º y los 35º C.

Roma en Primavera y otoño

Los meses que conforman las estaciones de primavera y el otoño, a pesar de ser los más lluviosos, normalmente tienen una temperatura perfecta para hacer turismo por la ciudad. Para estas fechas no olvides impermeables o paraguas, pueden haber aguaceros imprevistos.

También, durante la primavera y el otoño, la temperatura puede bajar considerablemente durante el final de la tarde o la noches, así que llevar una capa de ropa adicional es lo recomendado.

Roma en Invierno

Durante el invierno, en la ciudad  raramente baja a menos de 5º C. Durante esta temporada la Roma recibe menos turistas, por lo que los precios de los hoteles y  de las actividades guiadas bajan, al igual que las multitudes. Si quieres recorrer Roma tranquilamente aunque debas llevar abrigo y el día dure menos, el invierno vale la pena.

Los monumentos de la ciudad se ven en todo su esplendor durante la bonita luz del sol de invierno.

Otra ventaja de visitar Roma durante el invierno es disfrutar de la navidad y el año nuevo y de los eventos que se realizan en la ciudad por estas fechas.

 

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